Entornos comprensibles

 In #Discapacidad, #Reflexiones, #SilverEconomy, #TecnologiaSocial

Un entorno accesible, es generalmente entendido como un entorno sin escaleras, con rampas y ascensores amplios. Esto es así porque durante años la discapacidad básicamente se ha asociado a la movilidad reducida y, de hecho, el símbolo que más se asocia al conjunto de la discapacidad es una persona en silla de ruedas.

En las calles de los países más avanzados las personas en sillas de ruedas eran más visibles, gracias a que tanto los entornos públicos como las viviendas tenían un mayor grado de accesibilidad que los nuestros. Así, no es que hubiera más personas con discapacidad en estos países -como mucha gente pensaba-, sino que no se quedaban en sus casas gracias a que podían salir de ellas y la calle era accesible. Un entorno inaccesible conlleva falta de participación social.

No diseñar el entorno para que sea accesible es caro, en términos económicos y sociales.

Hoy, afortunadamente, las administraciones públicas y el conjunto de la ciudadanía asumen que el entorno debe ser accesible, porque es bueno tanto para las personas con discapacidad como para cualquiera con limitaciones puntuales (llevar un carro de niño, una lesión…). Un espacio accesible, además, si ha sido diseñado así, bajo los principios del Diseño Universal, no tiene por qué ser más caro. Lo caro, en términos económicos y sociales, es no diseñar el espacio para que sea accesible y andar remendándolo después mediante adaptaciones a menudo costosas e ineficaces.

Esta asunción de que el entorno ha de ser accesible ha sido un avance en los últimos años, sin embargo quedan más avances pendientes: no hay que circunscribir la accesibilidad a una cuestión de espacio “puro”. El mundo de las discapacidades sensoriales (auditiva, visual) hace ya tiempo que inciden en la necesidad de que las señales vayan por los dos canales (visual y sonoro) y estas demandas se van incorporando a los nuevos diseños. Pero hay que ir más allá, hoy el reto es que el entorno sea COMPRENSIBLE.

Los espacios están para que las personas los usen, para usar hay que comprender y las personas somos diversas, con diversos entendimientos, limitaciones en algunos casos. El reto es pues intentar que todas las personas comprendan los espacios.

Un entorno accesible ha de ser un entorno comprensible.

Un entorno comprensible lo conforman mensajes claros, legibles y fácilmente entendibles. Algunas claves para ello son:

  • No debe haber barreras visuales, ventanillas intimidatorias…
  • Cada espacio debe tener una arquitectura o colores diferenciados de los demás.
  • El tipo de la letra de la cartelería ha de ser sin remates (palo seco o sans serif), con adecuados tamaño y contraste cromatístico con el fondo.
  • El texto que se emplee ha de ser de fácil lectura.
  • Las imágenes o símbolos han de ser claros, inequívocos.

…y la actitud constante de responder a las necesidades de los demás, no olvidar que el elemento más importante de los espacios son las personas que hay en él. Su actitud, su lenguaje no verbal, deben facilitar la accesibilidad y la comprensión del entorno en una sociedad diversa.

ENTORNO COMPRENSIBLE PARA LA PARTICIPACIÓN SOCIAL

ENTORNO COMPRENSIBLE PARA LA PARTICIPACIÓN SOCIAL