La tecnética y Mazinger.

 In Blog

Continuamente hay una importante novedad tecnológica. El futuro llega sin que nos demos cuenta, y el tsunami tecnológico hace tiempo que nos mojó las rodillas. Toda esta tecnología, ¿para qué? ¿Vamos hacia donde queremos? ¿Adónde nos lleva el tsunami?

La tecnología es neutra, como la magia, que puede ser blanca o negra en función de cómo se utilice. Como decían las últimas palabras de profesor Kabuto, “con el Mazinger Z, uno puede convertirse en un dios o en un demonio”. El profesor Kabuto apenas dejó instrucciones, era Koji, su nieto, el que debía decidir sobre la máquina. Era su responsabilidad. Es la nuestra.

Con el Mazinger Z, uno puede convertirse en un dios o en un demonio

La tecnología debe estar a nuestro servicio, y no al revés. En plan bíblico diremos que no está hecho el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre. Dentro de las contingencias y cambios bruscos de orientación hay que tratar de encauzar el tsunami, sabiendo que habrá más y más disrupciones tecnológicas que afectarán a todos los órdenes de la raza humana. La tecnología debe centrarse en las personas, en satisfacer sus necesidades, en aumentar su calidad de vida en términos profundos, en autonomía, en satisfacción personal, en la relación con otras personas, en términos de participación social.

Deberíamos usar la tecnología para aumentar la cohesión social. Porque una sociedad cohesionada es una sociedad más justa, más sostenible… y en la que es más fácil ser feliz.

Las leyes de Asimov han quedado desfasadas. Hoy las máquinas problamente ya están matando, decidiendo que matan. Seguramente haya un dron sobrevolando Afganistán y “decidiendo” si mata o no, y otras máquinas más amables, como los vehículos autónomos en California Gipuzkoa, también tienen que decidir cuándo dar un volantazo. En el fondo, un coche autónomo es un Terminator con ruedas. ¿Me estrello yo solo, o lo evito y pongo en peligro a otros? ¿Y si los otros tienen antecedentes o están incumpliendo las normas? O, lo que es peor, ¿y si parece un terrorista? Hoy, las máquinas tienen que tomar decisiones para elegir el “mal menor”, y en algunos casos lo tienen que hacer discutiendo entre ellas, lo que puede llevar a resultados no previstos. ¿Cuánto vale la probabilidad de acabar con una vida frente a otras probabilidades y otras vidas? ¿Quién será el responsable del algoritmo que decida este tipo de cosas?

Hay que desarrollar una Tecnética y un Sanedrín reconocido.

Es necesario ya un Sanedrín, un Consejo Ético reconocido que determine estos algoritmos, que elabore una Carta Tecnética para la toma de decisiones de las máquinas.

fundacion vodafone españaentrelazado