La transformación digital y las personas aumentadas.

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La transformación digital es un concepto presente, de actualidad, que aparece en las agendas políticas y empresariales, en la mirada innovadora de las organizaciones y que se asocia al desarrollo de las personas. ¿Pero tenemos claro lo que es y lo que supone? ¿En qué se traduce en el ámbito social? 

En principio puede asimilarse la transformación digital a la aplicación de capacidades digitales para gestionar mejor una organización, para producir bienes y servicios de manera más competitiva o, en un plano personal, para exprimir al máximo lo que las TIC ofrecen y poder informarse mejor y de manera más especializada, para comunicarse con otras personas, para participar en la vida comunitaria, para hacer gestiones con la administración, relacionarse con los servicios sanitarios, etc.

La transformación supone adaptarse a cambios culturales, sociales y hasta psicológicos, alinearse con la tecnología, adelantarse a los retos y generar un mayor impacto social.

En realidad, la transformación digital supone cambios y lo engloba todo, “la transformación digital es el cambio asociado con la aplicación de tecnologías digitales en todos los aspectos de la sociedad humana” (wikipedia). Y puede anticiparse que han sido muy grandes los cambios producidos por la acelerada y universal irrupción de ordenadores de bolsillo conectados unos con otros y con acceso a un sinfín de servicios, por el Big Data, por la proliferación de algoritmos en la toma de decisiones, por la aparición de altavoces-micrófonos con escucha activa en los hogares…  

Es decir, la digitalización no es simplemente adquirir capacidades y usar más tecnología, más smartphone o, como organización, tener una estrategia en RRSS y comprar portátiles, sino que supone adaptarse a cambios culturales, sociales y hasta psicológicos, alinearse con la tecnología, adelantarse a los retos y generar un mayor impacto social. En las organizaciones, por tanto, debería orientarse esta transformación en lograr un mayor impacto en la sociedad.

Por otra parte, la evolución de la inteligencia artificial y del lenguaje cada vez más natural con el que se interactúa con mucha tecnología, aplana considerablemente la curva de aprendizaje. La persona que interactúa con uno de estos dispositivos se mantiene al tanto de la actualidad, encuentra respuestas enciclopédicas a cualquier pregunta, obtiene cálculos matemáticos con sólo pedirlos con la voz… es como si el cerebro tuviera otra capa.

La nueva tecnología no supone solamente una realidad aumentada, supone más bien de una cognición aumentada, supone una “persona aumentada”.  ¿Puede haber mayor transformación que esta?

 

*Photo by Ali Pazani from Pexels

hombre con paraguas frente a tormentarostro medio oculto por la sombra