Las personas mayores y la digitalización

 In #Medios, #Mugikorra

Aprender “lo digital” no es sencillo para una generación acostumbrada a fiarse de la memoria, a tomar apuntes, a la que despista que una misma función se pueda hacer de muchas maneras, con miedo al descacharre del aparato por tocarlo y que cuando oye hablar de la nube mira al cielo.

Nunca una tecnología tan disruptiva ha penetrado con tanta rapidez, y lo de aprender a aprender puede funcionar en algunas generaciones, pero no tan bien en otras. Y eso entraña riesgos para quien se queda atrás. Hay personas a las que les cuesta hacer o responder a una llamada con su smartphone, que no pueden ser atendidas en establecimientos con pantallas táctiles, que pierden toda la información de sus contactos, que se van aislando por no interactuar con una sociedad cada vez más digital… ¿Cuántos se quedan atrás? No lo sabemos.

Es claro el peligro de la brecha digital entre las personas mayores, pero tal vez no lo sea tanto su influencia en el aislamiento social.

Además, no hace tanto, los smartphone funcionaban más o menos igual y eso simplificaba las dinámicas de aprendizaje. En la actualidad, sin embargo, las capas de personalización de cada fabricante de móvil tienden a diferenciarse cada vez más, alejándose de una estandarización de uso. Esto es notorio en las opciones de accesibilidad, trascendentales para las personas con alguna limitación sensorial.

Y todo va muy rápido, tan rápido que se escapa al análisis de los estudios de uso o impacto de las tecnologías. Hoy día, no conocemos con suficiente detalle cuál es la realidad en cuanto a las competencias y el uso de tecnologías de las personas mayores. ¿Tiene hoy día sentido preguntar si se dispone de un ordenador como indicador de digitalización? No. La evolución del tamaño de pantalla de los smartphone, la universalización del whatsapp y de las tarifas de datos dibujan un escenario muy diferente al de unos pocos años atrás, o incluso meses. Pero no sabemos cuánto de diferente es ese escenario, cuál es su impacto y qué nuevas posibilidades de uso se pueden abrir.

Sin conocimiento no podemos orientar la tecnología hacia las personas.

El smartphone puede ser una oportunidad para fortalecer la autonomía de muchas personas mayores, pero con buenos enfoques, orientados a resolver necesidades, y partiendo de un buen conocimiento de la realidad. Sin conocimiento no podemos orientar el desarrollo tecnológico hacia el lugar que le corresponde, que debería ser el de dar servicio a las personas, mejorar el desempeño de tareas en un entorno normalizado… y no hacer la vida más difícil.