Encauzando el tsunami tecnológico (2/2)

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En post anterior, señalábamos por qué las claves del marco para aumentar la participación social de las personas (la CIF), son válidas para ayudar a que la tecnología esté al servicio de la gente. Ahora apuntamos al cómo.

Las causas que hacen que una persona tenga limitaciones en su actividad y no pueda participar en sociedad suelen ser varias, producto de la relación compleja de unos factores externos, de unos factores internos y de los apoyos con que se cuenta entre estos espacios internos y externos. Los factores externos son el entorno en el que vive la persona, los factores internos son sus propias capacidades y, los apoyos, aquello que facilita la realización de tareas en el entorno inmediato, como una muleta o un traductor simultáneo.

Los factores para la participación social son también claves para ordenar la tecnología: la propia capacidad de la persona, los apoyos disponibles y un entorno inclusivo y accesible.

Ya tenemos una clave importante para ordenar la tecnología: 1) la que aumenta la capacidad de la propia persona, 2) la que aumenta la realización de tareas en un entorno inmediato y 3) la que está presente en el entorno, en la casa, en la calle, en la sociedad.

Las cosas pasan porque una cadena de cosas ha pasado antes. Del mismo modo que la accesibilidad depende de que todos los eslabones de la cadena sean accesibles (de nada vale un vagón de tren accesible si la estación no lo es),  será difícil que haya participación social si hay limitaciones en alguno de los niveles entre la persona y el entorno, y si, además, se carecen de apoyos.

Y aquí la segunda clave, para darle una orientación a la tecnología: para que la participación social sea plena no tiene que haber barreras en ningún nivel entre la persona y el entorno.

Así, como marco para ordenar y orientar la tecnología se presentan en un gráfico las tecnologías identificadas en función de: su posición en la relación entre la persona y el entorno (en el eje vertical); y la previsión cuándo será su normalización en el mercado (en el eje horizontal).

 

 

Este marco ofrece:

  1. ORIENTACIÓN HACIA NECESIDADES, no hacia colectivos. Una persona mayor, o una persona con discapacidad física pueden tener la misma necesidad de apoyo a la movilidad. Importan las necesidades, no las etiquetas.
  2. ORDEN Y PRIORIDAD. Establece la necesidad de una cadena de accesibilidad desde la persona hasta el entorno, y en sentido contrario, pasando por los apoyos. Una tecnología no accesible es una limitación identificable.
  3. CENTRALIDAD DE LA PERSONA. Se construye desde y para la persona, hay que orientar la tecnología para mejorar su relación con el entorno.
  4. SOCIEDAD INCLUSIVA. El marco se construye con el objetivo de la participación social de todas las personas.

Por una tecnología social.